El Socialista

El Socialista es una publicación de Izquierda Socialista

Compartir esta nota en

Escribe:
Mariano Barba

Burocracia sindical

Más de medio siglo al servicio del capitalismo

Izq.:Lorenzo Miguel y Saúl Ubaldini. Der.: Hugo Moyano

Izq.:Lorenzo Miguel y Saúl Ubaldini. Der.: Hugo Moyano

Estamos cerca de que se cumplan sesenta años de la promulgación de la ley 23.852, la cual sólo legalizaba como sindicato existente al que era reconocido por el gobierno militar de ese momento. Allá por 1944-45, el coronel Juan Domingo Perón firmaba esas autorizaciones desde la Secretaría de Trabajo de la Nación, de la que era titular. Durante su gestión -que desembocó en el recordado 17 de Octubre para liberarlo de la Isla Martín García-, Perón determinaba qué sindicato era legal y cuál no. Las comisiones directivas se integraban sin minorías y las cuotas sindicales eran descontadas por las patronales y entregadas a los sindicatos. Así, Perón fue tejiendo infinidad de lazos con dirigentes sindicales que buscaban el reconocimiento. La coyuntura ubicó a la Argentina como proveedor de materias primas a los países en guerra, permitiéndole a Perón otorgar, entre otras, una serie de conquistas a los trabajadores, reclamadas durante décadas, como fueron el aguinaldo y vacaciones pagas, el estatuto del Peón Rural y los Tribunales Laborales.

Con el peronismo surgieron los nuevos burócratas sindicales alimentados desde el estado capitalista, quienes se hicieron fanáticos ejecutores de la nefasta política de “conciliación de clases” entre empresarios y trabajadores. Desde entonces, hasta la fecha, fueron sus principales defensores, priorizando sus vínculos con los patrones y gobiernos de turno, por encima de los intereses de sus bases. Ya en aquel momento, -por “extranjerizantes”-, desplazaron a los dirigentes anarquistas y de izquierda que predominaban en el movimiento obrero. Y durante sesenta años repitieron su misión, con decenas de crímenes en el camino. Como la masacre de Pacheco en 1974, donde matones de la UOM asesinaron a seis militantes de nuestro partido antecesor, el PST, para imponer el Pacto Social que habían firmado Perón, la UIA y la CGT. Hasta el último crimen, el asesinato de Mariano Ferreyra, perpetrado por la patota de la Unión Ferroviaria comandada por Pedraza.

El Estado profundizó los lazos con los burócratas sindicales con distintas leyes, como la 14.250 del año 1953, que les otorgó la personería exclusiva para firmar convenios colectivos de trabajo, es decir, discutir condiciones de trabajo y salarios con las cámaras empresariales por rubro de actividad. Y bajo el gobierno de Juan Carlos Onganía, el dictador promulgó la ley 18.610, otorgándoles el manejo de las obras sociales, una gigantesca masa de dinero. Por último, la ley 23.551 bajo Alfonsín, reglamentó aún más todo lo referido a la vida interna de los sindicatos y las elecciones sindicales, otorgándole plenos poderes a las comisiones directivas nacionales para el manejo de los fondos de las cuotas sindicales y para que determinen si una lista opositora corre o no. Encima, el ministerio de Trabajo tiene la última palabra sobre estos temas. En síntesis, la burocracia sindical ó el Estado, definen todo.

Estas leyes demuestran la convivencia interesada entre todos los gobiernos patronales y los burócratas sindicales. Son indispensables para que pasen los planes económicos como el de Menem con las privatizaciones, para garantizar los bajos salarios y las ganancias extraordinarias, y para perseguir a las comisiones internas y delegados opositores. Incluso, bajo la dictadura, muchos burócratas, junto a las patronales, entregaron listas de delegados que luego desaparecían.

El manejo de los fondos es una de las razones de ser de los burócratas, porque les permite vivir como millonarios, mientras sus afiliados son pobres. Desde la década del 40 del siglo pasado se cobra compulsivamente la cuota sindical, pero desde julio de 2006 la retención del 2% del sueldo es obligatoria para todos los trabajadores asalariados del país, estén o no afiliados. Los gremios agregan un adicional que va desde el 0,5 al 3% más, con el argumento de prestar “servicios sociales o mutuales”. Además, con las obras sociales, los sindicatos reciben el 9% del sueldo bruto al que agregan entre el 2 y el 4% más para “mejorar” la cobertura de salud. En total, las cúpulas sindicales reciben entre un 14 y 19% del sueldo bruto -es decir que, de un ingreso de $ 5.000, la burocracia recibe entre $ 700 y $ 1000 por trabajador-. Calculemos en cada lugar de trabajo cuánto aportamos de nuestro sueldo a las arcas gremiales. Por ejemplo, en un gremio como el petrolero de Neuquén, con buenos sueldos y apenas 12.000 afiliados, el burócrata Pereyra maneja cerca de 400 millones de pesos anuales.

Por si esto fuera poco, existe la famosa APE (Administración de Programas Especiales), manejada por la Superintendencia de Seguros de Salud, que le permite a los sindicatos recuperar los gastos en medicamentos de alta complejidad que le dan a los afiliados. Es el camino para la gran estafa con los troqueles truchos en los que están involucrados Zanola, Moyano y seguro la mayoría de los capos máximos. Cobrando medicamentos que nunca entregaron. El presidente de la Superintendencia era Héctor Capacciore, el encargado de recaudar para la campaña de Kichner, ahora imputado por derivar fondos del APE y obras sociales para ello.

Para defender estas prebendas millonarias los burócratas no tienen escrúpulos. Roban y matan. Pedraza es un “modelo” de la convivencia entre el gobierno y la burocracia. Junto a Menem privatizó los ferrocarriles, cerró 19.000 Km. de vías, despidió 90.000 trabajadores, cerró el gran Hospital Ferroviario, está acusado por una estafa de 15 millones de pesos con la obra social; tuvo como abogado al actual ministro de trabajo Carlos Tomada, y a Esteban Righi, actual procurador; a Graciela Coria, su esposa, como presidenta de la empresa que maneja una empresa de tercerizados en el ferrocarril, y encima fue felicitado por Cristina en diciembre del año pasado por ser “ejemplo del sindicalismo que construye”.

Esta sociedad entre burócratas, gobernantes y empresarios, es la que tenemos que combatir. Para enfrentarlos están las luchas y los dirigentes combativos que van surgiendo en decenas de gremios, que emplean métodos y políticas opuestas, y se asientan en la democracia sindical para enfrentar a las patronales, a los burócratas y a los gobiernos de turno.


Te pedimos un aporte para seguir apoyando las luchas de los trabajadores.

IS

Izquierda Socialista en Internet:
www.izquierdasocialista.org.ar - www.nahuelmoreno.org - www.uit-ci.org
El Socialista Registro de propiedad intelectual: Nº 596282.
Director: Juan Carlos Giordano. Hipólito Yrigoyen 1115 Capital Federal

- Tel.:(+54) 11-4381-4240