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José Castillo

¿Mayor ‘pluralidad de voces’ para quién?

La nueva ley de Cristina no es para que se escuchen otras opiniones, mucho menos las de quienes los critican. Buscan más medios adictos y, particularmente, silenciar las luchas obreras y populares. Terrabusi fue, esta semana, un verdadero test.

Los medios estatales le dan la espalda a los luchadores y a la izquierda

Los medios estatales le dan la espalda a los luchadores y a la izquierda

El gobierno de Cristina sigue adelante con su costosa campaña publicitaria a favor de la nueva ley de medios. Su mensaje es que los argentinos vamos a tener acceso a mayor y más “plural” información. Y que miles de voces, que hoy no tienen espacio en los medios, van a poder hacerse escuchar.

No es cierto. El verdadero objetivo político de los Kirchner es tener muchas “voces” oficialistas en los medios, al servicio de su proyecto. No se trata de más pluralidad, sino de menos. Ciertamente, Néstor y Cristina están embarcados en una guerra contra el Grupo Clarín, pero no por el contenido ideológico de sus noticieros y programas de opinión, sino por su carácter de opositor. De hecho, cuando Clarín era “oficialista” estaban los mismos periodistas y cubrían la realidad con el mismo enfoque. Y a los Kirchner nunca les molestó. Peor aún: el multimedio privado actualmente más oficialista resulta ser el Grupo Hadad, que, pese a sus ultrarreaccionarios programas y conductores en C5N y Radio 10, llegó a un acuerdo para no pegarle al gobierno.

Cristina sostiene que con la nueva ley habrá más pluralidad. Pero no hace falta esperar su sanción para hacer un test: actualmente, Canal 7 y Radio Nacional son estatales. ¿Qué espacio tuvieron en ellos los compañeros del nuevo sindicato del subte? ¿Y los obreros de Zanón? ¿Y los trabajadores del INDEC? ¿Pudieron expresarse las asociaciones que luchan contra el tarifazo? ¿Hay algún programa para que se escuche la posición de los partidos de izquierda? Y, por si quedaba alguna duda, tenemos la vergonzosa censura ejercida por Canal 7 sobre la represión a los trabajadores de Terrabusi (ver nota).

El gobierno de los Kirchner ha metido mano y falseado hasta en la información que debería emitir el Estado automáticamente. Ahí tenemos el ejemplo del Indec: datos estadísticos fundamentales para la toma de decisiones en infinidad de políticas sociales, de salud o educación, son aberrantemente falseados, e incluso las bases de datos -que por ley deberían ser de acceso público para que cualquiera pudiera comprobar la veracidad de los números- les son negadas sistemáticamente a los investigadores.

Por supuesto que la UCR, el Pro, la Coalición Cívica y el peronismo opositor son hipócritas cuando dicen que, con esta ley, se violará la “libertad de expresión”. Esconden con sus posiciones la defensa de los actuales privilegios de los monopolios de prensa. Nunca se vio a ninguno de ellos protestar por el silencio o la tergiversación que se ejerce en esos medios sobre las luchas de los trabajadores o las posiciones de la izquierda. Tanto oficialistas como opositores cuando hablan de “libertad de prensa” sólo se refieren a libertad para los monopolios, sean “amigos” o “enemigos” del gobierno. A pesar de los discursos, en el capitalismo nunca hay “libertad de expresión” para las luchas de los trabajadores.

Por eso, los socialistas somos los únicos que estamos por una verdadera libertad de expresión para todos, otorgándole a todas las organizaciones el acceso real a los medios materiales para que puedan hacer conocer sus opiniones. Estamos por canales, programas, y espacios gratuitos en televisión (de aire y cable), radio y cualquier otro medio audiovisual que aparezca en el futuro, para los cuerpos de delegados, organizaciones de usuarios que luchan contra el tarifazo, partidos de izquierda y cualquier otra expresión popular, alternativa o comunitaria.

Para que todos tengan la posibilidad de expresarse a través de sus propios medios gráficos, y no dependan de los costos exorbitantes del papel, hoy monopolizado por Papel Prensa (en manos de Clarín y La Nación), se impone la estatización de esta empresa y la entrega de cuotas de papel a todas las organizaciones políticas y sociales.

Para que los contenidos elaborados por la izquierda o los trabajadores combativos no dependan para “llegar al aire” de un monopolio privado que decida qué programa o canal incluye en su grilla, estamos por un servicio estatal de Triple Play, que efectivamente garantice, no sólo la pluralidad de contenidos, sino el mismísimo acceso a televisión, teléfono e Internet por banda ancha para absolutamente todos los hogares populares, llegando hasta el último pueblo del país, con tarifa social para los sectores más pobres. Obviamente que esto sólo será posible cuando la red más extensa de cableado nacional deje de estar en manos de las telefónicas, por lo que se impone reestatizarlas. Y exigimos, para empezar, que los medios estatales no sean monopolio del gobierno patronal de turno, sino que se garanticen efectivamente programas y espacios para la oposición, en particular para la izquierda, reflejando las luchas y denuncias de la clase trabajadora y el pueblo.


Televisación del fútbol: Siguen con los negocios privados

Ahora que el fútbol se pasa por televisión abierta, muchos pensarán que es efectivamente Canal 7 el que transmite los partidos, con todo lo que eso implica en términos de más trabajo para los cámaras, técnicos o equipos de exteriores. O que, por fin, toda una nueva camada de relatores y comentaristas deportivos tendrán “voz” (y trabajo) en las transmisiones, en lugar del monopolio que ejercía el carcamán de Macaya Márquez y su equipo. Nada más alejado de la realidad. Los relatores y comentaristas de “la televisión pública” ahora responden al también archirreaccionario Marcelo Araujo (por otra parte, ex relator de Fútbol de Primera, que tenía como comentarista al propio Macaya Márquez). La televisación de los partidos no es producida por los equipos del canal estatal, sino que está tercerizada a productoras privadas, elegidas por el propio Marcelo Araujo: Record Visión, CPA, Video 4 y Ramiro Nieto. Ni siquiera la señal satelital de los partidos es realizada por Canal 7, sino por la productora privada La Corte.

J.C.


Canal 7 y la “cobertura” de Terrabusi: Sin voz para los trabajadores

Viernes pasado por la tarde. No se podía esperar otra cosa de los canales de noticia de la multimedia privada: América (de De Narváez), TN (Clarín), Canal 26 (de Pierri) titulaban “ciudad sitiada” y editorializaban contra los piquetes en apoyo a la lucha de Terrabusi. C5N, propiedad del derechista Hadad, quien en los últimos tiempos llegó a un “acuerdo” para no transmitir nada que moleste al gobierno (al extremo que algunos lo llaman “Cristina5Néstor”), directamente bajaba la línea de la patronal de Kraft, mintiendo alevosamente contra los trabajadores. Hasta el extremo que estos se cansaron y, encarando al móvil mientras transmitía, cantaron “borombombón, borombonbón, C5N, es del patrón”.

A las 17:30 comenzó la salvaje represión. Ahí todos los canales, incluido los de aire que tenían otras programaciones, empezaron a transmitir en directo lo que estaba sucediendo en la planta de Pacheco y sus alrededores. Ante la contundencia de las imágenes, hasta aquellos que habían pedido “orden” contra los manifestantes, tuvieron que titular “violenta represión”. Pero hubo una excepción: Canal 7, la “televisión pública”. El canal estatal fue el único que no dijo una sola palabra, no transmitió ni un segundo de imagen del brutal accionar policial, y se mantuvo horas en silencio. Si alguien estaba mirando el 7, no se hubiera ni enterado de una de las más feroces represiones de los últimos años.

Durante todo el conflicto, los trabajadores tuvieron que hacer oir sus argumentos por medios alternativos o los periódicos y paginas web de los partidos de izquierda. Incluso cuando algún periodista les “daba micrófono”, inmediatamente desde el estudio los conductores de los programas los descalificaban. Canal 7 no fue la excepción. En sus múltiples programas de opinión y noticieros jamás fue invitado ningún trabajador de Terrabusi a explicar el conflicto. Las marchas también fueron ninguneadas. Pero lo sucedido el viernes, al directamente “borrar” de la pantalla de la televisión estatal toda referencia a la feroz represión, fue vergonzoso. ¿Esta es la “pluralidad de voces” que promueve el gobierno cuando propagandiza su nueva ley de medios?

José Castillo


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