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José Castillo

¡Que la crisis no la paguen los trabajadores!

El gobierno adelantó las elecciones para después arreglar con el Fondo Monetario, congelar los salarios, seguir avalando despidos y suspensiones y achicar el presupuesto social. Pero los De Narváez, Sola, Carrió, Macri, Reutemann o Schiaretti no ofrecen nada distinto: todos van a descargar el ajuste sobre los trabajadores.

La presidenta Cristina Kirchner se la pasó el año pasado diciendo que la crisis no nos iba a afectar, que estábamos “blindados”. La realidad se llevó sus palabras, como tantas otras cosas. Ya desde fines de octubre vimos caer sobre nuestras espaldas una ola de suspensiones, despidos, amenazas empresarias de recortes de horas extras y bonificaciones, despido de tercerizados y, por supuesto, planteos de que “en medio de este derrumbe” no se podía hablar de ningún tipo de aumento salarial.

Todos los economistas sabemos, los del gobierno también aunque no lo reconozcan, que todavía no se tocó fondo. Ese es uno de los motivos centrales por los que Cristina adelantó las elecciones, originalmente programadas para el próximo octubre. Ven que el repudio popular al gobierno crece día a día, todas las encuestas le dan mal, y van camino a perder por paliza en varios distritos. Saben que cuanto más tiempo pase, más se verán los efectos de la debacle, y peor les irá. Pero el otro motivo del adelantamiento es que su plan para “enfrentar la crisis” en los próximos meses pasa por volver a recurrir al FMI, reconocer los 30.000 millones de dólares de los bonistas que quedaron fuera del canje del 2006 (lo que llevaría el total de la deuda externa a más de 180.000 millones de dólares), seguir subiendo las tarifas de las privatizadas y congelar salarios para garantizarle a las empresas su “rentabilidad”. Todas medidas antipopulares que no resistirían una prueba electoral.

El programa de la oposición

Tanto los que se aglutinan en el peronismo no kirchnerista (Solá y De Narváez en Provincia de Buenos Aires, Macri en Capital, Reutemann en Santa Fe, Schiaretti en Córdoba), como la alianza entre la Coalición Cívica y el radicalismo (con y sin Cobos) critican duramente al gobierno, mucho más ahora que es “negocio”, porque la bronca popular contra los Kirchner crece. Pero a ninguno se le escuchó un solo planteo a favor de los trabajadores. Su principal preocupación es que le saquen las retenciones a los terratenientes, elucubrar medidas represivas para “combatir la inseguridad” o criticar las medidas del gobierno desde posturas cada vez más derechistas. Carrió planteó que no tendría problemas en defender a los multimedios de comunicación frente a la reforma de la ley de Radiodifusión. Por otra parte, lo que harán como gobernantes ya lo sabemos: lo vemos en las gestiones de Macri en Capital, Schiaretti en Córdoba, los radicales donde gobiernan, o en lo que fueron las de Solá o Reutemann. Ninguno hizo nada para eliminar la pobreza, siempre se negaron a darle un sueldo digno a los docentes de sus provincias y todos privilegiaron a sus empresas por sobre los trabajadores.

¡Que la crisis la paguen los empresarios, banqueros y terratenientes!

Los trabajadores tenemos que salir a pelear por imponer un programa de emergencia ante la debacle capitalista mundial. El primer punto, el más urgente, es prohibir por ley las suspensiones y los despidos, repartiendo las horas de trabajo entre todos sin reducción salarial, y nacionalizando toda empresa que cierre o despida. Nuestra diputada de Córdoba, Liliana Olivero, ya ha presentado este proyecto en la Legislatura, el cual ha sido tomado como propio por la CTA provincial. Creemos que es fundamental darle alcance nacional a esta propuesta.

Los trabajadores ya venimos pagando “la fiesta” de las patronales. Nunca recuperamos el poder adquisitivo de nuestros salarios (ya bajos) de antes de la crisis de 2001. Encima, en estos últimos años la inflación se siguió comiendo nuestro poder adquisitivo. Por eso tenemos que exigir un aumento de emergencia de 1.000 pesos, en el camino a un salario igual a la canasta familiar y la reapertura de las paritarias. Los empresarios dicen que no pueden. ¡Que paguen con las ganancias que acumularon todos estos años!

Si el país está en crisis, hay que dejar de una vez de pagar la usuraria e inmoral deuda externa. Hoy más inmoral que nunca, ya que ese dinero va a salvar a bancos y multinacionales imperialistas, y es plata del Anses, mientras se tiene a los jubilados en la miseria. Romper con el FMI y dejar de pagar, nos permitirá dedicar esa plata a mejorar las jubilaciones, la salud, la educación y a dar trabajo.

El gobierno se la pasa despotricando contra la “oligarquía”, pero mientras tanto el comercio exterior es un colador por donde se fugan millones de dólares por mes. Hay que terminar con los negociados de las exportadoras, nacionalizando la banca y el comercio exterior, y expropiar a los grandes monopolios del campo y la ciudad. Entre ellos también, por supuesto, a los que lucran con nuestro gas y petróleo o viven de los subsidios que les da el Estado, mientras brindan servicios públicos vergonzosos: hay que reestatizar todas las privatizadas y ponerlas a funcionar bajo control de sus trabajadores y usuarios.

Este es, a nuestro juicio, el programa básico con el que los trabajadores debemos enfrentar la crisis. Por el pelearemos, como lo hacemos todos los días, también en las próximas elecciones.


¡No a los despidos en la Ford!

La patronal de la Ford de General Pacheco (2800 trabajadores) tiene preparado un “regalito” a sus obreros para el 1º de mayo: 330 despidos. Ya les envió el telegrama de preaviso a pesar de que está vigente la conciliación obligatoria, que estas patronales casi nunca acatan. Los despedidos son empleados temporarios, culpa de las leyes que vienen de los 90, con la venia del gobierno y el ministerio de Trabajo.

Los burócratas del SMATA, si bien denuncian que la empresa hizo fabulosas ganancias en estos años, y reconocen que esta automotriz, como tantas otras, fueron beneficiadas con programas financiados con plata de las ex AFJP, son cómplices. En vez de tomar medidas contra los despidos están asesorando a la patronal para buscar alternativas antiobreras. Una de ellas es que se suspenda en forma rotativa a todo el personal. Otra, el pago por parte del Estado de una suma fija para los despedidos durante un pequeño tiempo. O que el Estado ponga 600 pesos de sueldo por trabajador. ¡Todas contra los trabajadores y en beneficio de la multinacional!

Hace unos meses Cristina fue a la planta a alabar a esa patronal diciendo que ante la crisis no había despedido personal. ¿Qué dirá ahora?

Hay que imponer una ley que prohíba despidos y suspensiones, como lo dispone el proyecto de ley de nuestra diputada Liliana Olivero de Córdoba. Mientras tanto, no tiene que haber ningún despido en la Ford.


Repsol, Telefónica, Techint: Que paguen con sus ganancias

Las grandes multinacionales que operan en la Argentina, los monopolios locales, los bancos y los grandes terratenientes del campo ganaron miles de millones de dólares en estos años de “auge económico” desde 2003. Fueron de hecho los verdaderos privilegiados del modelo kirchnerista: subsidios para las privatizadas, extensión de contratos de explotación para las petroleras, obra pública y hasta “lobby internacional” para Techint, blanqueo de deudas para los bancos y “vista gorda” para la evasión de divisas de los terratenientes y las agroexportadoras.

Ahora todos se quejan por los efectos de la crisis. Sin embargo, según sus propios números presentados en los balances oficiales a la Bolsa de Comercio, durante 2008, ya con la crisis mundial comenzada, siguieron ganando y repartiéndose millonadas. Veamos algunos ejemplos:

Repsol: declaró en Madrid una ganancia neta de 2711 millones de euros. Su filial argentina, YPF, cerró el 2008 con un beneficio operativo de 1.159 millones de euros.

Tenaris (Grupo Techint): su ganancia acumulada anual fue un 2% más grande que en el 2007, llegando a 3027,9 millones de dólares.

Telefónica de Argentina: facturó el año pasado en la Argentina 2.527 millones de euros, con un aumento del 21,3% medido en pesos, principalmente por el crecimiento de la telefonía celular (en la que la facturación creció un 27,3%) y el servicio de banda ancha de Internet (ganó 13,5% más). El Grupo Telefónica informó una ganancia operativa a nivel global de 13.873 millones de euros. Latinoamérica aportó 4800 millones a esa cifra, siendo la Argentina uno de los principales mercados junto con Brasil y México.

Aluar: las ganancias operativas de la firma sumaron 489,8 millones de pesos, 12 por ciento más que en 2007.

SanCor: el resultado operativo en 2008 fue de 130,9 millones de pesos, 106 por ciento más que el año anterior.

Quickfood: este frigorífico obtuvo un resultado operativo de 48,5 millones de pesos, 10,6 por ciento superior a 2007

Cementera Minetti. pese a la desaceleración de la industria de la construcción, la compañía informó una ganancia operativa en 2008 de 94,6 millones de pesos, 14 por ciento superior a 2007.

A su vez, las empresas que cotizan en Bolsa distribuyeron entre sus accionistas 11.930 millones de pesos durante el 2008. En conclusión: plata para hacerse cargo de la crisis no les falta.


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