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José Roldán

Suspensiones, rebajas salariales, despidos

La CGT mira para otro lado

El gobierno sigue diciendo que la crisis laboral no es grave y habla de planes ficticios de “consumo masivo”. Mientras las patronales anuncian nuevas suspensiones y amenazas de despidos en General Motors, Volkswagen, Alpargatas, Indugraf o Siderar-Techint. En Paraná Metal, los trabajadores aceptaron, por votación, una propuesta de suspensiones con rebaja salarial. El ministro Tomada y los dirigentes sindicales promueven estos “acuerdos” como el “mal menor”. ¿No hay otra alternativa? ¿Cuál es la salida?

Trabajadores de Paraná Metal en asamblea.

Trabajadores de Paraná Metal en asamblea.

La semana pasada los obreros de la empresa metalúrgica Paraná Metal, de Villa Constitución, resolvieron en una votación secreta (735 votos por la boleta del sí, frente a 76 votos en contra) aceptar la propuesta del ministro de Trabajo, consensuada con la patronal y la UOM local. El acuerdo aprobado establece que no habrá despidos, pero sí habrá suspensiones rotativas, una rebaja general de sueldos del 30%, y los salarios quedarán congelados hasta el 2010, aunque durante este año la paritaria metalúrgica acuerde un aumento salarial. Se puede argumentar, a favor de la aceptación, que se evitó el cierre de la empresa y los despidos. Pero es evidente que los trabajadores de Paraná Metal son los perjudicados, ya que cedieron una rebaja salarial, que será de más del 30%, porque no tendrán aumento por un año.

¿Por qué, entonces, los obreros votaron a favor del acuerdo? ¿No hay conciencia de lucha? Nada de eso. Los trabajadores salieron a resistir desde el primer día, cortaron la ruta, y salieron a pedir solidaridad. Además, conservan la tradición del Villazo de 1975, ya que Paraná Metal es la ex Metcon, que en esa época, junto a los obreros de Acindar, protagonizaron esa gesta obrera.

Aceptaron esa propuesta porque, por ahora, evitaron el cierre, pero centralmente porque saben que no hay una dirección sindical de combate a nivel nacional que les garantice nada. Esta es la explicación de fondo de porqué aceptaron ese acuerdo desfavorable, como pasa con otros trabajadores en el país.

La responsabilidad de estos acuerdos que terminan favoreciendo a las patronales, es de la dirigencia burocrática y traidora de la UOM nacional que no movió un dedo para lanzar un plan de lucha nacional para apoyar la lucha de Paraná Metal que, a su vez, hubiera sido un apoyo para la amenaza que pende sobre los obreros de Siderar de San Nicolás (ex Somisa, hoy del Grupo Techint) y miles de metalúrgicos del país. Dejaron aislados a los obreros de Paraná Metal. Lo mismo viene haciendo la dirigencia traidora del Smata, con José Rodríguez a la cabeza. Dejaron sólos a los compañeros de General Motors e hicieron un acuerdo a sus espaldas. Y ni piensan en plan de lucha nacional de los mecánicos, cuando hay miles de suspendidos y siguen, por ejemplo, los anuncios de suspensiones y rebajas salariales en la Volkswagen de Córdoba. La traición mayor está en la CGT, que debería ser la cabeza de un plan de lucha nacional para que se hagan cargo de la crisis las patronales y no los trabajadores.

Nunca como ahora se necesitaría la unidad de todo el movimiento obrero para enfrentar el intento de las multinacionales y las patronales de descargar la crisis sobre los trabajadores. La lucha aislada, por empresa, siempre es muy difícil y favorece a la patronal. Pero más todavía cuando hay que enfrentar una ola de despidos, suspensiones en masa o la amenaza de cierres de empresas. Habría más condiciones de derrotar el plan patronal y del gobierno si hubiera una gran movilización obrera y popular exigiendo una ley de prohibición de despidos y suspensiones; obligando al reparto equitativo de las horas de trabajo sin rebaja salarial; con la expropiación y nacionalización de toda empresa que cierre o amenace con hacerlo, poniéndolas a funcionar bajo el control de los trabajadores y exigiendo al gobierno un plan de obras públicas y de viviendas populares para dar trabajo y reactivar la economía nacional.

Pero la dirigencia de la CGT está en otra. Están en colaborar con el gobierno y las patronales para dividir y dejar correr los “acuerdos” que favorecen a las patronales con rebajas salariales, despidos directos o encubiertos y, encima, en muchos casos, con subsidios para las empresas. Ya hay 242 empresas que reciben subsidios, como los que tiene la patronal de Paraná Metal, que le dan 600 pesos del estado por cada sueldo. Cuando son las empresas las que deben hacerse cargo con las fabulosas ganancias que tuvieron estos años. La CTA, que tiene menos peso sindical, hace discursos “combativos” pero tampoco impulsa un plan de lucha ni denuncia estos acuerdos.

Hay otra salida, que es seguir el camino de lucha y de resistencia a cada intento de cierre, despidos o suspensión, llamando a la más amplia solidaridad obrera y popular desde abajo. Cuanto más crezca la movilización y la solidaridad, habrá más condiciones para arrancar un plan de lucha nacional.


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