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Rubén
Escribe:
Rubén "Pollo" Sobrero
(Comisión de Reclamos ex Sarmiento y Paritario Electo)

NO al tren bala SI al tren para todos

El pasado jueves 8 se realizó el acto en la estación Once de Capital, organizado por los Cuerpos de Delegados combativos de TBA ex líneas Sarmiento, Mitre y Belgrano Norte. Contó con la presencia de cientos de trabajadores ferroviarios, personalidades, diputados nacionales, organizaciones sindicales, sociales, políticas y estudiantiles. El trayecto anunciado de Once-Mercedes no se pudo cumplir porque el gobierno negó la salida del tren. Pero igual se lanzó una campaña nacional para derrotar el proyecto del Tren Bala y luchar por la reestatización del sistema ferroviario

Rubén Sobrero encabezando la columna ferroviaria al ingresar a la estación de Once

Rubén Sobrero encabezando la columna ferroviaria al ingresar a la estación de Once.

Eduardo Macaluse haciendo uso de la palabra en el acto (izq.). Pino Solanas y Claudio Lozano entrevistados por los medios (der.).

Eduardo Macaluse haciendo uso de la palabra en el acto (izq.). Pino Solanas y Claudio Lozano entrevistados por los medios (der.).

Izquierda Socialista dando su apoyo a la lucha por la reestatización.

Izquierda Socialista dando su apoyo a la lucha por la reestatización.

Edgardo Reynoso, del cuerpo de delegados TBA-Línea Sarmiento (izq.). Juan Suppa y Jorge Uruchua, dirigentes del cuerpo de delegados del Mitre (der.).

Edgardo Reynoso, del cuerpo de delegados TBA-Línea Sarmiento (izq.). Juan Suppa y Jorge Uruchua, dirigentes del cuerpo de delegados del Mitre (der.).

Fue emocionante. La estación Once, liberada de la burocracia, como dije en el acto, estaba repleta de cientos de ferroviarios, dirigentes políticos, banderas de la Bordó y carteles de partidos y organizaciones que nos acompañaron. Fue el puntapié inicial de un repudio que crece entre la población contra la política del gobierno de endeudar al país por 30 años para construir un tren bala que es elitista -porque será usado por unos pocos-, y caro -primero iba a costar 1200 millones de dólares, ahora pasó a 4.000 y se habla de mucho más-, cuando lo que hace falta es invertir en el sistema ferroviario para evitar el actual colapso. Cristina se fija en unos pocos, cuando millones de trabajadores y usuarios tienen que sufrir un ferrocarril que se cae a pedazos.

Fue muy importante realizar esta iniciativa del “Tren por la reconstrucción del sistema ferroviario” con Pino Solanas, los diputados nacionales Claudio Lozano, Eduardo Macaluse, María América González, Fabio Basteiro de la CTA Capital, el ingeniero Rosendo de la Comisión Salvemos al Tren, Juan Carlos Giordano, Vilma Ripoll, Marcelo Ramal, entre otros. Se destacaron las delegaciones de trabajadores de Mafissa, del INDEC, del Hospital Francés, de los SUTEBA combativos de Sarmiento y Lomas; de estudiantes del CBC de Merlo y de organizaciones de usuarios del tren. Nos enviaron saludos Victor de Genaro, numerosas organizaciones sociales y políticas y ex funcionarios de la ex Ferrocarriles Ar-gentinos, que publicamos en estas páginas. Y estuvo presente Mario Cafiero. Fue todo un éxito. Una importante acción unitaria.

El gobierno quiso hacer fracasar la actividad prohibiendo la salida del tren que había sido contratado para salir de Once a Mercedes por “desperfectos técnicos”, sin importarle los miles de usuarios que tienen un sólo servicio a esta ciudad.

Ante ello tomamos la decisión de subir a otro tren que nos condujo a la estación Haedo, lugar donde nos estaban esperando cientos de compañeros con los cuales realizamos un acto donde pudieron hablar las organizaciones presentes.

Después nos dirigimos a Mercedes con Solanas y Edgardo Reynoso, que aunque no llegó el tren, sí había llegado el entusiasmo de decenas de organizaciones con las cuales realizamos un acto. Previo a esto los ferroviarios de Luján, junto a distintas organizaciones sindicales, sociales y políticas de Gral. Rodríguez, Luján y Pilar también realizaron otro acto en la estación de esa ciudad. El plan del gobierno fracasó. No contaba con que nuestra decisión era una firme determinación de impulsar con fuerza esta campaña, y lo logramos.

Acordamos ir planificando otras iniciativas a corto plazo, en unidad con todas las organizaciones que impulsamos ésta con éxito. Organizar actos en otros lugares, incluso ir al interior y otras provincias, con un claro objetivo: recuperar el ferrocarril para el pueblo. Y lo vamos a lograr, luchando por la reestatización del sistema ferroviario, poniéndolo bajo control de trabajadores y usuarios.

Hay que sacarle el tren a los empresarios corruptos anulando las privatizaciones menemistas que este gobierno deja intactas. Poniéndolo en manos del Estado e invirtiendo los actuales subsidios en un ferrocarril para el pueblo, no para unos pocos. Para que vuelva a recorrer el interior del país. Un ferrocarril que se los saquemos a los grandes exportadores y lo pongamos en manos de los pequeños productores que hoy vuelven a estar en lucha por lo suyo.

La consigna con la que asumimos como dirigentes sindicales fue por “un sindicato para los trabajadores y un ferrocarril para el pueblo”. En eso estamos, junto a otras organizaciones, con quienes más allá de las diferencias, nos hemos puesto de acuerdo en impulsar esta campaña unitaria contra el tren bala y por un movimiento por la reestatización del ferrocarril, salida por la cual hace tiempo peleamos desde los cuerpos de delegados.


Esto dijeron

Pino Solanas

“A espaldas del pueblo argentino y desoyendo las numerosas críticas provenientes de todo el espectro político, el gobierno firmó el contrato para realizar este faraónico proyecto del Tren Bala. Para la presidenta Cristina Fernández, la obra es un “salto a la modernidad”. Pero ¿quiénes darán ese salto? ¿Puede ser considerado “popular” un medio de transporte cuyo boleto será inaccesible para la mayoría de los argentinos y que lo pagarán con los subsidios del Estado aunque no viajen en él? ¿Qué tan estratégica es una obra que se llevará adelante emitiendo, sólo en el inicio, nueva deuda pública por 4.000 millones de dólares a 30 años con una tasa del 12% anual, y que implicará, sin mediación alguna, la importación de tecnología extranjera? Con la mitad de ese dinero podríamos construir una planta de laminados de rieles como Somisa, 200 locomotoras de 1600HP, o 15.000 kilómetros de vías, con trenes funcionando a más de 100 kilómetros por hora. Podríamos garantizar 6.000 vagones de carga y 10.000 coches de pasajeros. Resulta inadmisible que no se hayan convocado a un debate nacional sobre la crisis colosal del transporte argentino que, entre otros problemas, ocasiona más de 8.000 muertes al año en calles y rutas...”

Claudio Lozano

“Gracias a quienes permiten que estemos acá, que son los trabajadores ferroviarios, que contra todas las inclemencias y los obstáculos de la burocracia sindical, saben democratizar en la práctica. No es éste solamente un acto por la salida del “tren antibala”. Es la capacidad de gestar unidad popular en torno de una prioridad y ser capaces de iniciar hoy la campaña nacional para que el tren sea la clave para reorganizar y solucionar los problemas de la Argentina. Esto no empieza ni termina acá. Es el comienzo de una campaña para ir a los diferentes lugares del país. Campaña que terminará persiguiendo a los responsables del saqueo de la Argentina, construyendo el sueño de la patria que necesitamos. Viva el tren compañeros. Por el tren de la industria, de los agropecuarios, de los pasajeros. Por el tren bala de la liberación nacional”.

Eduardo Macaluse

“Está el “tren bala” para aquel que pueda pagar 600 dólares, que va a tener buena vista, aire acondicionado, calefacción. Pero también el “tren cebita”, el que no anda, en el que se viaja colgado, con frío en invierno y calor en verano. Es el que tenemos que tomar la mayoría de los argentinos y que muchas veces ni garantiza llevarnos al trabajo. Esto es una metáfora de lo que ocurre hoy en nuestro país. Una Argentina para pocos, para los que pueden pagar, para los 4 o 5 vivos que hacen negocios desde las empresas y desde el gobierno. Está la Argentina para el común de la gente, para los que producen y ponen el lomo. La idea es juntarnos hoy para decirle a la gente que está a muchos kilómetros de acá que estas iniciativas se tomen. Que estamos en marcha, hacemos propuestas que son posibles, para que vivamos un poquito mejor, y no promesas que se hacen en las elecciones para hacer negocios después de que fueron votados”.


Entrevista a Jorge Urruchúa y Edgardo Reynoso

Reestatización de todo el sistema ferroviario

Después del acto realizado en Haedo, entrevistamos a los dirigentes de los Cuerpos de Delegados de TBA, Jorge Urruchúa, del Mitre, y Edgardo Reynoso del Sarmiento. Sobre la necesidad de la reestatización bajo control de trabajadores y usuarios, nos dijeron.

Jorge Urruchúa señaló: “Es imprescindible que los ferrocarriles sean del Estado por la influencia que tiene el transporte en toda la economía. Por eso no puede ser visto como un negocio. Tienen que estar bajo control de sus trabajadores y usuarios, porque somos fundamentalmente nosotros los interesados en que este servicio tenga una alta calidad como la que necesita el país. Y porque somos nosotros quienes necesitamos tanto el ferrocarril como transporte de pasajeros para trasladarnos todos los días a nuestros trabajos y hogares, como el tren de carga para que no se encarezcan en forma sustancial todos los productos. La única manera de que eso sea controlado, es por esta defensa de nuestros intereses que sólo podemos tener los usuarios y los trabajadores ferroviarios”.

Edgardo Reynoso, por su parte, dijo: “El ferrocarril es un servicio que no debe necesariamente dar ganancias. Tal como fue expresado por el ingeniero Livio Porta en el Congreso Panamericano de Ferrocarriles de 1970, la ecuación que hace redituable el ferrocarril es el beneficio público. Es decir, cuánto le sale a un país no tener ferrocarriles y cuánto sí tenerlos. Esa ecuación, que fue planteada así, hizo que el cálculo que se hiciera para todos los ferrocarriles fuera éste. Por lo tanto, la ecuación económica del ferrocarril consiste en un servicio de carga que garantice que la ruta, la señalización, el material rodante, el material de tracción y toda la inmensa tecnología que necesita el ferrocarril tenga un costo equilibrado. Y como contrapartida, el servicio de pasajeros que tiene que ser siempre subsidiado. A la vez, es un sistema que no contamina, seguro, rápido. Todas esas ventajas, que se ven en términos económicos en la rentabilidad de la Nación, hacen que el ferrocarril tenga necesariamente que estar en manos del Estado. Es el único que puede garantizar la gran inversión y el mantenimiento que necesita el ferrocarril.

Siempre fue el Estado quien financió la construcción y el mantenimiento de los ferrocarriles. Es un mito que fueron las empresas inglesas las que lo desarrollaron. Muy por el contrario, la gran inversión fue estatal. Fueron empresas nacionales las que hicieron, por ejemplo, el Ferrocarril del Oeste, el Central Argentino, que fue justamente el Belgrano, que es un ferrocarril de fomento. Todo eso fue construido y financiado por el Estado y también por las grandes facilidades que éste les dio a las empresas inglesas para el tendido de las líneas. Por eso decimos que nunca antes el ferrocarril había estado en manos privadas. Lo que estuvo en manos privadas fueron las ganancias en la época de los ingleses. Era un ferrocarril que servía para el traslado de materias primas, carne y cereal, que en aquel momento estaba en poder de Inglaterra.

Por todas esas razones necesitamos que el ferrocarril, que es quien vincula a las regiones de la Nación, esté en manos del Estado. Y por supuesto que tiene que tener el control de los trabajadores. Los trabajadores hemos demostrado que fuimos los únicos consecuentes en la defensa del sistema ferroviario y en el sostenimiento de la red. La primera gran pelea que dieron nuestros antecesores fue en 1961 contra el plan de achicamiento. Veníamos de la nacionalización en 1947, y con la revolución libertadora, el gobierno, para vincularse al FMI, necesariamente tenia que liquidar sus ferrocarriles. Para eso implementó el Plan Larkin. Los trabajadores, en noviembre del 61, hicieron una memorable huelga de más de 40 días con la que lograron frenar en parte su liquidación.

Luego, en los años 90, fuimos los trabajadores ferroviarios quienes levantamos la voz contra el concesionamiento, mientras las fuerzas patronales cerraban la boca o eran cómplices o partícipes de todo esto. Porque justamente somos los trabajadores los únicos que actuamos, pensamos y planteamos el esquema de gobierno como beneficio para el conjunto y no para la renta privada. Somos la única fuerza social capaz de hacer avanzar la Nación. Por eso, un resorte fundamental de la economía como es el ferrocarril, tiene que estar en manos de los trabajadores. En definitiva, toda la economía tiene que estar en manos de la única clase social que piensa, actúa y vive para el conjunto y no para llenarse los bolsillos. Por eso planteamos, desde nuestra posición como ferroviarios, la reestatización con control de los trabajadores”.


Importante saludo

“Al Cuerpo de Delegados, Comisión de Reclamos Línea Sarmiento, Mitre y Belgrano Norte:

Felicitamos a esos cuerpos y a todas las demás instituciones y personalidades que defienden la recuperación de los ferrocarriles en manos del Estado Nacional, con el control de usuarios y trabajadores, y rechazan por absurda e innecesaria la construcción de un tren de alta velocidad en las circunstancias actuales, poniendo a vuestra disposición nuestros conocimientos y experiencia ferroviaria para el logro de tan loable propósito”.

Firman: Licenciado José Luis Salmerón (ex Subsecretario de Transporte Terrestre y ex Presidente de Ferrocarriles Argentinos), Ingeniero Jorge Santiago Ciocca (ex funcionario del F.C.N.Gral. Belgrano, ex Gerente de Auditoria de Ferrocarriles Argentinos y ex Gerente del Ferrocarril Nacional General Urquiza).


Hay que sacarle el ferrocarril a quienes nos saquean

Los cuerpos de delegados convocantes señalan: «Debemos recuperar el sistema de cargas que desde los 90 están en manos de los grandes concentradores de riquezas, quienes utilizan el tren como logística de su propia carga: Techint, en sociedad con Cargill, se adueñó del Ferroexpreso Pampeano; Camargo Correa la línea Roca; la brasilera Brahma las líneas del Mesopotámico y el San Martín (ALL).

Por esta misma línea el monopolio sojero de Brasil, Agrenco, planea transportar 1 millón de toneladas anuales. Roberto Urquía -senador kirchnerista- es dueño de 5000 km. de vías del Nuevo Central Argentino y Aceitera Deheza. El Belgrano Cargas, consorcio empresario-gremial, es administrado por un empresario chino, Macri, Roggio, Romero y sindicalistas como Moyano de camioneros, Maturano de La Fraternidad y Pedraza de la UF. Nada más repudiable cuando vemos que se desarrolla una política al servicio de los intereses más antinacionales, rematando pueblos enteros para beneficiar a un puñado de empresarios. Primero lo nuestro, primero el país».


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