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San Martín y Belgrano los donaban

Kirchner y los viejos políticos se aumentan los sueldos

Muchos dicen que la euforia del fútbol, en pos de una alegría, ayuda a olvidar la realidad o dejarla para más adelante. Ese razonamiento seguramente es el que usó el gobierno el pasado 16 de junio, a escasos días del primer triunfo de Argentina en el Mundial, cuando firmó el decretazo de la vergüenza: presidente, vicepresidente, ministros, diputados y senadores se aumentaron sus ya abultados ingresos en porcentajes que superan el 200%, cifras que nada tienen que ver con la inflación, sino con gastos de vida alejados de las amplias mayorías populares (ver abajo).

En Alemania parece que también usaron la pasión futbolera para que las multinacionales hagan de las suyas. Según Osvaldo Bayer, la empresa de seguros Allianza y su banco, el Dresdner Bank, dejaron cesantes a 7.500 empleados, anuncio que se suma a los 30.000 despidos de la automotriz Volkswagen (Página/12, 25-6). Una muestra más de que el capitalismo y sus gobiernos actúan así en todas partes del mundo.

 

Este 9 de julio se cumplirán 190 años de la Declaración de la Independencia nacional. Es bueno recordar lo que hacían nuestros héroes patrios con sus salarios. Manuel Belgrano donó los 40.000 pesos oro que recibió por los triunfos de las batallas de Salta y Tucumán para construir escuelas públicas. San Martín ordenaba a su tropa: “Desde este instante el lujo y las comodidades deben avergonzarnos... Desde hoy quedan nuestros sueldos reducidos a la mitad. El empleado que no quiera donar lo que deja de percibir recibirá un boleto para su abono en mejores circunstancias...” (Bando revolucionario del 6 de junio de 1815, Los Mitos 2, Felipe Pigna).

Los “autoaumentos” otorgados por decreto de necesidad y urgencia son 400% superiores al tope de 3.000 pesos fijado para los cargos públicos en el 2001. Luego ese techo subió a $ 6.000 con este gobierno. Ahora, el jefe de Gabinete, Alberto Fernández, dijo para justificarlos: ‘‘No nos dimos un aumento, sino que nos quitamos los topes”, precisamente los topes que impedían los aumentos. Agregó que así “el sueldo del presidente vuelve a la normalidad”, es decir, vuelve a las escalas que fijaba un viejo decreto menemista de 1994, que fue puesto nuevamente en vigor, al que se le agregó un “complemento por responsabilidad” que tiene la doble “virtud” de blanquear los “gastos reservados” que los políticos gozaban en aquellos dorados años ’90.

 

También argumentan a favor de semejante aumento “que el monto anterior era insuficiente para mentener la vida de un ministro”, ubicándose así los Fernández y compañía en una clase social ajena a los sufrimientos cotidianos de millones. Alegan también que el valor del sueldo presidencial, medido en dólares, es aún así el más bajo del mundo. Ellos comparan sus subas con la moneda estadounidense, mientras que para los trabajadores rige una canasta de pobreza parcial y mentirosa, inventada por el gobierno, para tapar que hay más personas que no se sienten “ricas” cuando superan los $ 862 a los que asciende el valor de aquella. Dos datos así lo revelan: del 60% que no es pobre, un 53% “se siente” pobre porque necesita mejoras en vivienda, alimentación salud y educación, y el 81% de la población dice que sus ingresos no les alcanzan para cubrir sus gastos (Revista Fortuna, 19-6-06).

Dicen que buenos salarios en el Estado “desalientan la corrupción”. Enorme mentira, ya que un ministro en épocas de Menem ganaba 12.000 dólares, uno de los gobiernos más corruptos de la historia. México, donde los sueldos de los funcionarios son muy altos, es uno de los países con más corrupción. Con esto el gobierno quiere dar la idea de que sus integrantes van a vivir de sus sueldos, cuando hasta en sus declaraciones juradas muchos de ellos, incluidos el presidente y su esposa, se declaran propietarios de extensos metros cuadrados en propiedades, cuentas bancarias y automóviles varios, lo que parece imposible de lograr sólo con sus salarios percibidos en la función pública.

 

La decisión de Kirchner de otorgarse un “salariazo” al mejor estilo menemista, se da de boca con la campaña oficial de que el gobierno está distribuyendo la riqueza e inaugurando una etapa en defensa de los intereses nacionales. Intenta hacer pasar como “progresistas” los pagos de contado al FMI, el envío de tropas a Haití, los jugosos subsidios a empresarios bajo la mentira de que son para evitar aumentos en los boletos, o los nuevos acuerdos con Repsol que le permitirán a esa multinacional seguir llevándose nuestro petróleo y gas, mientras once bancos controlan nueve de cada diez depósitos y el 75% de los préstamos y la economía están extranjerizados.

 

Tal vez por las expectativas que importantes franjas de la población aún mantienen con Kirchner, muchos digan que están de acuerdo en que “los políticos ganen bien mientras estemos todos bien”. Pero justamente ocurre lo contrario. Porque mientras el gobierno se otorga ese escandaloso aumento, se arrogó como derecho divino fijar, en acuerdo con los empresarios y la CGT, un techo salarial del 19% para los trabajadores, porcentaje muy por debajo de la inflación, que ascendió desde el 2001 a 80,92%, mientras los salarios en blanco subieron 66%, muchísimo menos para estatales y jubilados, y nada recibieron los que trabajan en negro. El mismo período en que la productividad por obrero es la mayor en quince años, los costos laborales y los aportes patronales son los más bajos y la rentabilidad total en la industria se ubicó un 51% por encima del nivel anterior a la devaluación. Si a eso le sumamos que las arcas del Estado están superavitarias, la pregunta sin respuesta oficial es por qué los grandes empresarios, banqueros, el FMI y los funcionarios del gobierno que le cuidan sus intereses ganan fortunas, mientras la amplia mayoría de la población sigue con sueldos de pobreza. Precisamente porque el modelo kirchnerista viene consolidando esa repudiable desigualdad.

 

Rechazamos este salariazo que se otorgó el gobierno y llamamos a los trabajadores a luchar por $ 1.800 de mínimo para todos. Porque plata hay.


Aumentazo del gobierno

Kirchner: pasó de $6.000 a 13.500 (225% de aumento)
Scioli (vice): de $5.800 a 12.500 (215%)
Ministros: de $5.400 a 11.900 (220%)
Secretarios: de $5.200 a 10.900 (209%)
Subsecretarios: de $5.000 a 9.900 (198%)
Diputados y senadores: a $11.000 (19% más extras)


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