¡Basta de despidos!

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editorialContinúa la ola de despidos generada por el ajuste macrista. Este mes de junio ya son más de 2.500. Con una particularidad: esta ofensiva anti-obrera es encabezada por empresas transnacionales que no pueden aducir “problemas económicos”: Pepsico, Hutchinson o Walmart. Echan trabajadores y cierran plantas para luego reabrir con obreros flexibilizados (y, de paso, sacarse de encima a delegados o internas combativas). El plan de flexibilización laboral del gobierno también se expresa en la cruzada que está llevando adelante el propio presidente Macri contra los juicios laborales.

Este es su verdadero programa, compartido por las centrales empresarias y el silencio de los candidatos de los partidos patronales, con la evidente complicidad de la burocracia sindical.

¡Basta de despidos! Debemos enfrentar con todas nuestras fuerzas el ataque contra las fuentes de trabajo.

Mientras tanto la inflación no para, y sigue pulverizando salarios y jubilaciones: ahora tenemos un nuevo aumento de la nafta que, ya sabemos, en breve repercutirá sobre los precios de todos los demás productos. A esto se le suman los recortes que siguen castigando a los sectores populares: en estos días se ha dado a conocer que a miles de jóvenes se les quitó incluso las miserables becas Progresar que les permitían bancar un poco sus estudios. ¡Y hasta hay diputados del PRO que quieren “ahorrar” eliminando las vacunas obligatorias!

La contracara de todo esto es la fiesta para los grandes empresarios. El diario La Nación titulaba el lunes pasado: “las acciones cerraron un primer semestre de fiesta. Subieron 25% en dólares”. De la misma forma que, mientras los analistas especializados del mundo se escandalizan por el bono de deuda a 100 años que lanzó la semana pasada el gobierno, los especuladores internacionales hacen cola para comprarlo y no quedarse afuera de la fiesta.

Este ajuste feroz está pasando por la complicidad siniestra de la burocracia sindical, en todas sus vertientes. Los directivos de la CGT se la pasan de reunión en reunión, posponiendo indefinidamente cualquier medida de protesta, por mínima que sea. La máxima traición de estos días la tenemos en Rodolfo Daer, el burócrata de la Alimentación, resuelto a dejar pasar los despidos en Pepsico. Pero también en Baradel, del Suteba, dirigente kirchnerista que le hace el “gran favor” al gobierno de cerrar con un acuerdo a la baja el conflicto de docentes de la provincia de Buenos Aires, para que el ministro de Educación Esteban Bullrich pueda dedicarse tranquilo a ser el principal candidato de Cambiemos.

Se ha lanzado la campaña electoral. Ya empiezan a llover las encuestas y las declaraciones cruzadas de los distintos candidatos. Todas las fuerzas políticas patronales opositoras, empezando por Cristina, y siguiendo por Massa, Randazzo y el resto, hacen encendidos discursos contra el macrismo, pero en el último año y medio fueron cómplices del ajuste, votando las leyes fundamentales que necesitaba Cambiemos, y con los dirigentes sindicales que se referencian en esos espacios a la cabeza de conciliar con el gobierno. Es que el ajuste macrista, como lo venimos denunciando desde hace meses, es compartido por todos los gobernadores, sean de la fuerza política que sean. El caso más emblemático es la Santa Cruz de Alicia Kirchner, donde los trabajadores continúan enfrentando un ajuste salvaje.

La primera tarea que tienen planteados los trabajadores y demás sectores populares es enfrentar la actual etapa del ajuste macrista, en particular los despidos, rodeando de solidaridad todas las luchas en curso, creando y aportando a fondos de huelga y fortaleciendo al sindicalismo combativo frente a la traición de la burocracia. Mientras le seguimos exigiendo a las conducciones de las centrales sindicales que terminen con la tregua que siguió al paro general de abril. Izquierda Socialista y el Frente de Izquierda, como siempre, se pone incondicionalmente al servicio del triunfo de las luchas.

Por eso, hemos presentado en el Congreso Nacional un proyecto de ley que prohíbe las suspensiones y despidos. Porque para eso están los diputados y legisladores del FIT: para apuntalar todas y cada una de las luchas, hasta que ganen.

Por supuesto que, al mismo tiempo, salimos con todo a dar la disputa electoral contra los candidatos patronales: los de Macri, que ejecutan a nivel nacional el ajuste; y los “opositores”, cómplices de sus políticas. Porque el Frente de Izquierda es el único que se opuso y se opone de verdad al ajuste en curso, con un claro programa alternativo que comienza por dejar de pagar la deuda externa y poner todos esos recursos para trabajo, salario, educación, salud y vivienda. Este es el planteo con el que tenemos que salir a disputar en cada lugar de trabajo, estudio, en los barrios y en las plazas de todo el país.

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