El Socialista

23 de noviembre de 2005 Nro. 016

El Socialista es una publicación de Izquierda Socialista

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Mercedes Petit

28 de noviembre de 1820

Nacimiento de Federico Engels

Federico Engels fue, junto con Carlos Marx, el fundador del socialismo científico. Toda su actividad militante y de investigación se desarrolló en el siglo XIX. Los pilares que ambos fueron construyendo para que la clase obrera avanzara en su liberación del yugo capitalista y en la imposición de un nuevo mundo socialista, siguen allí, tan sólidos como entonces. Esta afirmación es tan debatida –y cuestionada- ahora, como cuando en 1848 ellos publicaron el Manifiesto Comunista.

Engels nació en Barmen, ciudad de la provincia renana del reino de Prusia (luego Alemania). Era hijo de un industrial y desde muy joven se dedicó al estudio de la filosofía y a la investigación. En 1842 se trasladó a trabajar a Manchester, y allí publicó, en 1845, su primer libro: La situación de la clase obrera en Inglaterra. Al decir de Lenin, Engels “fue el primero en afirmar que el proletariado no es solo una clase que sufre”. La explotación económica capitalista lo obliga a luchar, y la lucha política lo llevará a buscar la salida en el socialismo. Con estas ideas totalmente nuevas se carteaba con otro renano, activista como él y dos años mayor: Carlos Marx. Se conocieron personalmente en 1844. Solo los separó en 1883 la muerte de Marx. Engels continuó la obra común.

¡Proletarios de todos los países, uníos!

En 1847, un pequeño partido clandestino de obreros alemanes y exiliados, la Liga de los Comunistas, encargó a los dos jóvenes la redacción de un texto programático. Eran materialistas en el terreno filosófico, y militantes democráticos revolucionarios. En 1848 se publicó el célebre Manifiesto Comunista. Allí se planteaba por primera vez que la historia escrita de la humanidad es la historia de la lucha de clases. Se desnudaban los mecanismos capitalistas de dominación económica y política de la burguesía. Se planteaba la necesidad de la lucha política, con su propio partido, de la clase obrera para su liberación, a través de una revolución social que elimine definitivamente la propiedad privada. En ese breve texto quedó plantado el inicio de la concepción científica de la lucha revolucionaria por el socialismo. El programa tenía un llamado final: ¡Proletarios de todos los países, uníos!

Desde entonces, la vida de Marx y Engels quedó directamente ligada a las distintas experiencias revolucionarias de los trabajadores europeos con sus avances y retrocesos (1848, la Comuna de París de 1871, como las más importantes). Fueron militantes infatigables por lograr que la clase obrera fuera construyendo sus propias organizaciones de lucha y revolucionarias. Por eso, ambos fueron activistas y estudiosos, investigadores científicos y luchadores que impulsaban y organizaban huelgas, sindicatos y partidos obreros. Hacia fines del siglo XIX el marxismo se había transformando en el movimiento político más importante de la clase obrera.

La Primera Internacional

En 1864, en Londres, se fundó la Asociación Internacional de los Trabajadores. Era la unión de distintos sindicatos (entre los más importantes el tradeunionismo inglés) y partidos obreros, que daban cuerpo al carácter internacional de la lucha de los trabajadores. Engels vivía en Manchester, y Marx en Londres. Ambos impulsaron la nueva organización, redactando el Manifiesto Inaugural y los Estatutos. La internacional, muy debilitada luego de la derrota de la Comuna de París y por los enfrentamientos internos entre marxistas y anarquistas, se disolvió una década después. Ambos amigos siguieron adelante. Marx emprendió la redacción de El Capital. Cuando murió en 1883, Engels terminó de redactar y publicó los tomos segundo (1885) y tercero (1894).

Textos de Engels como el Anti- Duhring, Ludwig Feuerbach y la Filosofía Clásica Alemana, El origen de la familia, la propiedad privada y el Estado, y muchos otros, fueron decisivos para educar en el socialismo científico a los trabajadores.

”Gran luchador y maestro del proletariado”

Con esas palabras terminó Lenin su artículo sobre el fallecimiento de Engels en 1895. Durante medio siglo, desde que en 1845 escribiera junto a Marx La ideología alemana, había dedicado todas sus fuerzas a la actividad revolucionaria. Cuando quedó solo, siguió siendo el consejero y dirigente de los socialistas europeos. En 1889 acompañó la fundación de la Segunda Internacional, integrada por los partidos socialistas que surgían y crecían no solo en Europa sino también en el resto del mundo.

No tiene tumba. Dispuso que lo cremaran y sus cenizas fueran arrojadas al Mar del Norte. Pero tiene un lugar de privilegio en la memoria histórica de la clase obrera.


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